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Definición y función de la Reserva Bancaria

¿Qué guarda un banco cuando dice que tiene reservas?

O por qué no hablamos del sobre de «por si se rompe la lavadora»...

Si oyes que un banco tiene muchas reservas, quizá imagines una habitación llena de billetes y un director durmiendo tranquilo. El dibujo no es del todo absurdo, pero mezcla cosas distintas. En banca, reservas no significa cualquier ahorro guardado, ni el dinero que el banco aparta por prudencia como tú apartas el de la lavadora.

En la 2.2 vimos que un préstamo puede crear un depósito, pero que los pagos entre entidades necesitan otra pieza. Esa pieza son las reservas bancarias: principalmente, el dinero que los bancos tienen depositado en su cuenta en el banco central. Igual que tú tienes una cuenta en tu banco, tu banco tiene una cuenta en el Banco de España (dentro del Eurosistema). Lo que hay en esa cuenta son sus reservas. En algunas definiciones también se incluye el efectivo que el banco guarda en sus cajas y cajeros; las reglas concretas dependen del sistema.

Primera trampa: «reservas» significa dos cosas muy distintas 🪤

Antes de seguir, desactivemos una confusión que pilla incluso a gente que lee cuentas de empresas. En contabilidad, cuando miras el balance de cualquier sociedad, verás una partida llamada reservas dentro del patrimonio neto: son beneficios de años anteriores que la empresa no repartió a sus accionistas y que forman parte de sus fondos propios. Eso no es dinero guardado en ningún cajón; es una cuenta que dice «esta parte del patrimonio viene de beneficios retenidos».

Las reservas bancarias de esta página son otra cosa: dinero real de banco central, un activo que el banco tiene en su cuenta del banco central. Mismo nombre, distinto animal. Cuando un periodista dice que «la banca tiene reservas récord», casi siempre habla de las segundas.

El dinero que utilizan los bancos para pagarse entre ellos 🔄

Tú puedes pagar un café con tu depósito. Pero si el bar trabaja con otro banco, hay que saldar lo que tu entidad debe a la suya. Las reservas permiten hacer esa liquidación en dinero de banco central, sin que el banco receptor tenga que aceptar una simple promesa del emisor. Es como si los bancos, entre ellos, solo se fiaran de una moneda: la del banco central.

Imagina una transferencia de 500€ del banco A al banco B. Baja tu depósito en A y sube el del destinatario en B. Para que B no se quede con un pagaré de A, A le transfiere 500€ de reservas a través del banco central. En la zona euro esto se hace mediante el sistema de pagos del Eurosistema, llamado TARGET. Los sistemas reales compensan muchas operaciones entre sí al final del día (si A le debe 500 a B y B le debe 300 a A, basta con mover 200), pero la idea es esa: los bancos también necesitan un medio de pago común.

Las reservas cambian de manos; no desaparecen del conjunto por esa transferencia. Un banco puede conseguirlas pidiéndolas prestadas a otro (de eso va la 2.4), vendiendo activos u obteniendo financiación del banco central si cumple las condiciones. La cantidad total de reservas del sistema depende sobre todo de lo que hace el banco central (cuánto presta a los bancos, cuántos bonos compra), no de que los bancos decidan «prestar sus reservas» a las familias. Tú no puedes tener reservas: no tienes cuenta en el banco central.

Obligatorias y excedentarias: el mínimo y lo que lo supera 🧱

Las reservas obligatorias o reservas mínimas son las que una entidad debe mantener por ley. El coeficiente de reservas (en España se le llamaba tradicionalmente coeficiente de caja) es el porcentaje que fija esa exigencia sobre determinadas deudas del banco. No tiene por qué aplicarse a todo el balance ni ser igual en todos los países.

En la zona euro, según la explicación del propio BCE (actualizada en noviembre de 2023), el mínimo es el 1% de ciertos pasivos, principalmente depósitos de clientes y valores de deuda con vencimiento de hasta dos años. Es decir, por cada 100€ de esos depósitos, el banco debe tener al menos 1€ en su cuenta del banco central. Si te parece poco, es que te imaginabas el coeficiente como la caja fuerte que protege tu dinero. No lo es. En Estados Unidos la Fed fue más allá y en 2020 rebajó el coeficiente a cero.

Las reservas excedentarias (o exceso de reservas) son las que superan ese mínimo. Después de años de compras masivas de bonos por parte de los bancos centrales, ese exceso ha llegado a ser enorme. Eso no significa que el banco haya apartado dinero para prestárselo directamente a cualquiera que pase por la oficina: como vimos, el préstamo a un cliente crea un depósito; las reservas se usan para pagar a otros bancos.

En el Eurosistema, las reservas mínimas se cumplen en promedio durante un periodo de mantenimiento de unas seis o siete semanas. No hace falta tener la cifra exacta cada tarde: si un día el banco baja del mínimo por un pago grande, puede compensarlo otro día. Esa flexibilidad ayuda a gestionar los pagos y a suavizar tensiones de muy corto plazo en el mercado del dinero.

Reservas obligatorias y excedentarias

Ejemplo inventado: 100 unidades de reservas, de las que 20 son exigidas y 80 excedentarias. No representa un coeficiente vigente ni significa que puedan prestarse esas 80 unidades al público.

Liquidez, solvencia, capital y provisiones: cuatro cajones distintos 🗂️

Aquí se atascan muchas explicaciones. Un banco puede tener reservas y, aun así, estar quebrado por dentro. O tener activos valiosos a largo plazo y encontrarse sin medios de pago hoy. Son preguntas diferentes, aunque en una crisis acaben abrazadas. Ponlo en tu vida: puedes tener un piso que vale mucho y no tener efectivo para pagar el dentista este viernes (problema de liquidez). O tener 3.000€ en la cuenta y deber 50.000€ que no podrás devolver nunca (problema de solvencia).

  • Liquidez: capacidad para atender pagos cuando vencen. Las reservas ayudan directamente, y también pueden hacerlo otros activos fáciles de vender o utilizar como garantía, como la deuda pública. Es una pregunta sobre el cuándo: ¿tengo dinero a tiempo?

  • Solvencia: si el valor de todo lo que tiene el banco supera lo que debe. Es una pregunta sobre el cuánto: si liquidara todo con calma, ¿pagaría a todo el mundo?

  • Capital: el dinero de los propietarios (acciones, beneficios retenidos y otras partidas que la regulación admite) que absorbe las pérdidas antes de que lleguen a los depositantes. No es una pila de reservas inmóvil; es un colchón patrimonial dentro del balance. Si el banco pierde 10, primero lo pagan los accionistas con su capital.

  • Provisiones: reconocimiento contable de pérdidas esperadas, por ejemplo cuando un préstamo empieza a tener pinta de no cobrarse. No son necesariamente efectivo encerrado en una cuenta aparte; son una forma de decir «este préstamo ya no vale lo que dice el papel».

Pedir más capital no es lo mismo que pedir más reservas. Tras la crisis de 2008, las normas internacionales conocidas como Basilea III (por el comité de supervisores que se reúne en Basilea, Suiza) endurecieron las exigencias de capital y añadieron reglas de liquidez: que los bancos tengan activos líquidos suficientes para aguantar un mes de fuertes salidas de dinero en un escenario de tensión y que su financiación sea estable. Si todo se resume en «que guarden un porcentaje», falta media película.

Entonces, ¿para qué sirven hoy las reservas? 🚰

Resumiendo lo que hacen de verdad en un sistema moderno:

  • Pagar a otros bancos. Es su función principal: liquidar transferencias, pagos con tarjeta, recibos.

  • Cumplir el mínimo legal. Pequeño en la zona euro, cero en Estados Unidos.

  • Servir de colchón de liquidez ante salidas inesperadas de depósitos.

  • Transmitir la política monetaria. El banco central fija qué paga a los bancos por el dinero que le dejan (la facilidad de depósito, una especie de cuenta remunerada para bancos). Si el BCE paga, por ejemplo, un 2% por esos depósitos, a los bancos les cuesta encontrar motivos para prestarse entre ellos por bastante menos, y ese suelo se transmite al resto de tipos de la economía.

Un detalle técnico que importa: según el BCE, desde 2023 las reservas mínimas no se remuneran, mientras que el dinero que los bancos colocan en la facilidad de depósito sí cobra el tipo oficial de esa facilidad. No todas las categorías de saldos se remuneran igual.

¿Subir el coeficiente cierra el grifo del crédito? Un requisito mayor puede aumentar la necesidad de reservas y el coste de sostener ciertos depósitos; uno menor puede aliviar esa presión. Pero si ya sobran reservas, cambiar el mínimo puede afectar poco a la decisión de prestar. La decisión de conceder un préstamo sigue necesitando capital, financiación, rentabilidad y un deudor con capacidad de pago. Un banco lleno de reservas puede rechazar una operación mala. Y bajar un mínimo no arregla un balance insolvente ni fabrica clientes solventes de la nada.

¿Por qué te interesa esto como inversor? 📈

Porque si obtener liquidez se vuelve difícil o caro, los bancos pueden endurecer el crédito, vender activos o reducir riesgos. Las empresas refinancian peor (renovar sus préstamos les sale más caro) y el consumo a crédito se resiente. La presión puede alcanzar bonos, bolsa y vivienda, aunque no todos reaccionan igual ni al mismo tiempo.

Eso no convierte una cifra de reservas en una señal infalible de compra o venta. Mira su distribución, el acceso de las entidades a financiación y las condiciones del mercado. Puede sobrar liquidez en el conjunto y faltar en el banco que la necesita: que llueva en Galicia no riega automáticamente tu maceta en Murcia.

Y si analizas un banco como posible inversión, no te quedes en «tiene muchas reservas». Pregunta por su capital, por la calidad de sus préstamos y por cuánto depende de financiación que se puede ir de golpe.

En tu cartera, distingue también liquidez de riqueza. Un activo valioso no paga una urgencia si necesitas venderlo deprisa y mal. Mantener tu propio colchón y evitar el apalancamiento personal no es perder el tiempo: es comprar la libertad de no malvender cuando las tuberías del sistema empiezan a toser.